23.9.11

Ellas

1

 Cuando, como quien no quiere la cosa, la recordaba, el viento traía a sus oídos decenas de palabras por ella escritas. Comparaba -vil estrategia del pensamiento- con la situación actual, con su silencio de cementerio y se le venían a la cabeza las palabras del Flaco, cuando preguntaba a dónde ves ahora algo en mi, que no detestes. Sólo ese verbo era lo que las unía por esos tiempos, o al menos lo que ella creía, desde una comodidad intelectual que le sentaba muy bien. No podía no relacionar la cadena de casualidades de la que hablaba Kundera, con aquello que las había puesto frente a frente en el tiempo y espacio compartido, y luego en las causalidades que las habían hecho ver sólo como un par de ilustres desconocidas.

2

 La primera vez que compartieron tiempo y espacio, un momento, no pudieron escapar de lo dual que se les presentaba entre lo impuesto, lo que no se podía, y el deseo a flor de piel. Sonaban en sus mentes, en un torbellino sin comienzo las afrentas de sus variopintos entornos. Carla se sabe desprolija, idealista, desperfecta, libre; Luana se presume correcta, puritana, fuerte, con futuro asegurado.

Continuará

20.8.11

Pecado



No hay nada

Más doloroso

En el pecado

Que saberlo

Compartido

La certeza

De la re-

Ciprocidad

El plexo

Hinchado

Hincado…

Puntas de pie

En la espesura

Imaginarte

Un par de veces

Incompleta

Sólo cubierta

Con el alma

Desnuda de

Palabras

Que ya no dicen

Que ya nos dicen

Que tu huída

Hacia la nada

Conduce hasta

Mi todo

Que tu caricia

Va al encuentro

Y la tinta

Que nos pinta

Nos desluce

Nos seduce

Pero ya no

No hay lugar

En el infinito

Para los dos

Y este encuentro

Es la evidencia

De ciegos videntes



16.8.11

Abolición


El día que se abolió el deseo

por mandato imperial

sus "te quiero" escucharon

fríos "gracias" de otros labios

y epifánicamente

se extinguieron

las músicas dejaron

de tener melodía

la poesía fue obligada

a decir verdades

y cada vez se pareció

un poco más

a la aritmética

a la gramática

fue más sintética

menos sangrática.

Los besos perdieron

toda su humedad,

y los coitos fugaron

por la ventana

buscaron mejores mundos

en los que los placeres

de la carne

dieran algo más

que de comer.



10.8.11

Cast


pensaba esa noche

qué cuernos hacer

con la castración

no lacanina

sino lacaniana

cómo velar

la falta

si ni las palabras

sobrellevan.

siempre menos

pero avanza

con dulces arqueos

y la líbido

por el piso

reptante

fría:

no

ya

no.


8.8.11

Eros y Thanatos


Todo o nada se reduce
Entonces a la cruel batalla
Pulsional, amurallada
Entre Eros y Thanatos
Que al fin y al cabo
Están juntos, digamos
Tristemente amontonados.
Por sabernos mortales
Inexorablemente finitos
Deseamos la trascendencia
Rogamos la sobrevida.
***
En el Thanatos habitan
La miseria y la ignorancia
De la llana desesperanza;
En el Eros, la angustia
El ardor y la esperansia,
Ese cóctel de ansia y espera
Que sorbemos los dolidos.
Porque el mundo doliente
Nos lucha por la utopía
Como modo de inquietud
Virtuosamente errante.
***
Pero ya es tarde
La noche larga
Trae tus suspiros
Y exhalaciones esquivas
Tus cantos en silencio
La media aferración
De cuerpos de otros
La vituperación vociferante
Y nada o todo se reduce
A la cruel batalla entonces
De ojos miopes escapantes.

Carol


Ya había sido la soledad

La tuya y la mía

La necesidad del verbo

Y esa noche

El café con cognac

Las penas ahogadas

En litros de alcohol

Las malas compañías

La calle y pitar

El indómito vuelo

Y otra vez solos

Con las calles a mano

Tu inquietante evolución

Mi despertar clasista

Y de nuevo la calle

Tu Marley mi Floyd

El abrazo dormido

En la gatera fría

El roce labial

La ansiedad del tacto

En morada ajena

y el frío lugar

El jugueteo

Y la completud

Del hasta luego

En el alba

6.8.11

Deseo


Ensimismado en lecturas lacanianas que le enseñaban que el deseo era el deseo del Otro; que el neurótico buscaba ser objeto del deseo, y que el deseo primigenio era el de reconocimiento, cerró el libro y prendió un cigarrillo.

En los dibujos que el humo encriptaba en el poco viciado aire del balcón desde el cual se veía la avenida, levemente circulada, pensaba en esas palabras que la joven de mirada triste le había dedicado.

Recordaba esos ojos, que tal vez le traían a la memorias todos los ojos tristes que conoció en su vida, los de esas jóvenes desahuciadas en su propia existencia que le prestaban sus noches, sus hombros, sus cuerdas vocales, pero no sus piernas; recordó también los suyos, esos que conocieron poco más que fracasos.

Reflexionó incluso acerca de estos mismos fracasos, que seguro desde su pueril inconsciente había alimentado por su oculto temor a sostenerse en el éxito.

Releyó las páginas de Lacan y pensó en el goce que esto le producía constantemente, en ese sádico interjuego entre el dolor más profundo y el placer obtenido por una frágil saciedad.

Volvió a cerrar las ajadas hojas impresas en el Viejo Continente, y pensó en su boca, que era capaz de tantas expresiones como nunca antes imaginara...

Con todas sus fuerzas luchaba contra las ganas que tenía de ignorarla, como tantas habían hecho con él sin el mínimo suspiro, que no se habían percatado nunca de su existencia, y volverían a obrar de igual manera.

Pero no podía, no podrá nunca con ese deseo, que no tiene nada de persecución de placer sexual, sino que tiene más de otra cosa que nunca logró interpretar.

Tal vez la clave sería creer que toda gran obra comienza en intentar; y era quizás justamente esa la palabra que lo salvaría, y eso será lo que me propondré explicar en las líneas subsiguientes.

5.8.11

2002

Delirios incontrolables
Producto del alcohol
Fuegos de artificio
Libertarios cánticos
Anarcos nazifascistas
Propugnando el orden
Gandhis de bolsillo
Con balas de utilería
Escapandos de todos esos
Voluminosos pectorales
Pictóricos pudorosos
Sedientos de sequías
Víctimas de la felicidad
Incansables furtivos
Cazadores de libertades
Civiles
Esquizofrénicos literatos
Paranoicos de soledad
Angustiosa
Lisérgicos ignotos
Propiciando la mentira
Desde histriónicos sillones
Históricos rivadavienses
Profetas sepultureros
De treinta mil sueños
Detenidos desaparecidos
En un río eterno
De fatal olvido pequeñoburgués
Falsos demócratas
Perseguidores de ideologías
Vaciando plazas, mentes, escuelas,
Estómagos.

3.8.11

Joke

La libertad es un chiste negro

Cuando esperan tras la esquina

Los personeros de la suerte

Dispuestos a propinarnos

Un golpe de realidad

Justo en el medio

De la trompa.

Quedamos desparramados

Llenos de apariencias

Sin vernos cautivos

en esta cárcel

De malditas rutinas.

Metidos para adentro

Emprolijados de una vez

a hachazo limpio

sin crear, sin creer,

creyendo saber

y hundidos en la

más puta ignorancia

hasta que el sol ciega.

Del otro lado ellos,

Nativos de seda,

Narcotizados en su

Imbecilidad 32 pulgadas

Con sones sigilosamente

Creados para mutilar

Su alma de a poco,

Mientras, esa sonrisa

Por siempre idiota

Nos mira por arriba

Del hombro infame.


Recuerdo

Hoy me resistí

Fue difícil

Pero tu nombre

Fue a parar

Al fondo del cajón.

***

Café negro,

Salí a la calle

Marlboro en la puerta,

El asfalto en los pies

Baldosas salpicantes

***

Tragando humo

Mezclado de olvido

Mastico los últimos

Resabios de sabor

Del beso final

***

Pateo de taco

Las piedras

Que te nombran

Las clavo

En el pasado

***

Cae el día

Y el bloc ataca

Llega la birome

Y todo fue en vano

Incluso etéreo el olvido.

1.8.11

υπέρβαση


Será que los dioses griegos

Que repudian la desmesura

Los condenaron a la mentira

Al feroz ocultamiento

Y al engaño permanente.

Al saber en cuclillas,

Escondido de las vistas

Entendiendo que no hay

Para ellos otra verdad

que la perra irrealidad.

Cómplices del ocultamiento

Prófugos del desencuentro,

Irán desgranados por

El mundo, siempre

En otro rumbo.

Ese es el castigo

Por haberse arrojado

la una en el alma

Oscura del otro

Y este en su fulgor,

El de ella,

En su brillo;

Escondidos detrás

De versos ajenos

Del cantar estelar

De aguijones

Sanguinolentos.


30.7.11

Caronte y la vieja


Salí de ronda

Con mi amigo

Caronte en su barca

Recorrimos todas

Y cada una de las penas

Brindamos con vino rancio

Por la salud de los condenados

Que reían en alaridos.

Caminamos las calles

De mi ciudad

Y no era distinto

Pero no sabían

De sus miserias

Lo que siempre es peor.

Volvía solo, como todas las veces

Con el revoque sangrando

En mis codos, mis dedos

Cantando del amor

De primavera

Que anda dando vueltas.

Y en la vereda de

Céntrica calle

Escondida tras sus

Culos de botella

Baldeaba la vereda,

Maldecía murmurando

Y dónde se ha visto

Y a donde vamos a parar

Con estos pendejos

Y que vuelvan las botas

Y buen día señora

¿Cómo le va?

Y el silencio

Y la brutal certeza

De que todo

Es relativo.


Cambios


En este momento de mi historia nuestra, no hay cosa que me guste más, que la capacidad que adquirí para transformarme, configurarme en otro ser, realizar el proceso de metamorfosis… Suena raro, pero no es tan así, tendrías que probarlo, quizás para las mentes obtusas y los refutadotes de leyendas, es solo una cuestión de múltiple personalidad, pero vos sabés que no es así… Es difícil de entender la metafísica cuando estamos tan atados a la realidad material, que no tiene ningún bendito rasgo se supra superación espiritual…

Conocí hace poco tiempo, tres días caracol para ser más preciso, el alba, en mi cuerpo, los rayos ultravioletas que atravesaban mi epidermis como si fuera la capa de ozono; me descubrí sintiéndome suelo, al principio me avergoncé, pero fui asumiendo que la transfiguración era una cuestión intrínseca de los hombre sensibles, aún de aquellos que no nacimos en Flores, ni cerca…

La experiencia más increíble fue una mañana que me levanté siendo amanecer, o sea, yo era el mismísimo amanecer, eso que había deseado compartir con vos. Fue raro, era las siete de la mañana, o seis y media, y era los árboles, despidiendo esa verde aroma que solo ellos pueden (en ese momento nosotros), y a la vez, era el vendedor de diarios, anunciando que el mundo no había cambiado y que el desarme seguía siendo solo un sueño, que los viejos mártires soviéticos habían cambiado la imaginación por el poder… y que las bombas seguirían golpeando inocentes.

Esa mañana, en tiempo real, no la que era yo, me sorprendió en el cuerpo de una mujer, pero no de la manera que sabía, sino literalmente, yo era ella, o ella era yo, todavía no entiendo bien. En ella, o sea en mí cuando vi un espejo, note que tenía mis ojos, la misma tristeza, y el mismo terror al pasado, con la diferencia de que ahora atendía las mesas de un local nocturno, no importa su nombre. El yo en cuestión, se encargaba de suplir los gustos bebibles de los concurrente a aquel céntrico lugar, me descubrí haciéndolo, lo mas extraño de ese día, o de este relato que no es mas que ese día transportado al presente, teniendo en cuenta que solo somos una mueca en el devenir del universo… vuelvo, lo mas raro fue cuando me tocó atenderme a mí mismo, o en realidad a la persona que yo siempre creí ser, ese al cual afeitaba en las mañanas, en ese momento, traté en vano en pensar en mi mismo, para saber que atracción o repugnancia, me conectaba, o mejor nos conectaba a los dos yo, el habitual y el metamorfoseado, lamentablemente tuve que resignarme, ya que el libre albedrío que nos impusieron los demonios, creaba eso que llaman subjetividad, y yo no podía ser yo y no yo en el mismo momento, o por lo menos, no podía dominar los pensares y sentires de ambos … una lástima.

Como a los 25 minutos oruga me desperté, en ese local, y nunca me quedó claro si era un sueño o si Zeus me había dotado del increíble don de la metamorfosis; por lo pronto me contentaré con imaginar que todos podemos cambiar la forma en algún momento, y que quizás esa fue la intención macabra de la rubia cuando se metió en mi cuerpo y viceversa, y quizás ahí haya logrado percatarse de la imposibilidad de compartir un alma, un sueño, en dos cuerpos, y viceversa…

29.7.11

Alas


Un día llegó para analizarlo e intentar curarlo, un grupo multidisciplinario. Cada uno respondió desde su lugar por qué el muchacho se decía enamorado:

Un médico habló no se qué cosas sobre las hormonas; un farmacéutico le quiso dar pastillas para no soñar; un psiquiatra, inhibidores sexuales; un mecánico le preguntó si al menos estaba buena; un cura le habló del pecado: un testigo de Jehová le dijo que se apure porque se termina el mundo; un periodista le preguntó qué-cómo-cuándo; un marxista le advirtió que no perdiera conciencia de clase; un tecnócrata, de qué iban a vivir; un librero le ofreció aforismos a buen precio; un psicoanalista, le explicó que esa una transferencia del deseo por la madre, mientras fumaba su pipa; un diputado le preguntó cuánto había; un kiosquero le vendió un bonobon; y un poeta… le explicó que era porque tenía alas.

28.7.11

Condena


No debe estar

En su sano vicio

El que condene

Este despertar

El que aborrezca

El cantar de albas

Aquel que ignore

Esa oscuridad…

Los mercenarios

O mercaderes

Impositivos, impíos,

Impolutos, imparciales,

Imperitos, imperiales

Que siempre arrojan

La primera mano

Sobre el inerte reo

Y esconden la piedra

En fatuas racionalidades

Palaciegas, relucientes

Que no aceptan yerros,

Dubitaciones, ni medias verdades.



Bienvenue

Buenas, aquí con ustedes, Palabras Tocantes, un proyecto literario personal en la web que deseo compartir con ustedes, tant@s como gusten de las poesías, prosemas, refelexiones y otros, que este servidor crea.
El nombre deriva del de una obra de Eduardo Galeano, llamada Palabras Andantes, y el cambio en el calificativo es porque creo que muchas veces, casi todas, para ser más vagamente preciso, las palabras tocan: tocan el alma, tocan nuestras fibras más sensibles, tocan bellas melodías en su devenir combinatorio con otras.

No quiero robar más de su tiempo, por ahora, solo doy libertad a quien le interese compartir los textos con quien le plazca, usarlos con el fin que sea, sólo mencionando el crédito necesario; igualmente, quien quiera publicar alguna obrilla literaria en este espacio, no tiene más que solicitarlo, y será bienvenido.

Salud
Adrián Pais