
En este momento de mi historia nuestra, no hay cosa que me guste más, que la capacidad que adquirí para transformarme, configurarme en otro ser, realizar el proceso de metamorfosis… Suena raro, pero no es tan así, tendrías que probarlo, quizás para las mentes obtusas y los refutadotes de leyendas, es solo una cuestión de múltiple personalidad, pero vos sabés que no es así… Es difícil de entender la metafísica cuando estamos tan atados a la realidad material, que no tiene ningún bendito rasgo se supra superación espiritual…
Conocí hace poco tiempo, tres días caracol para ser más preciso, el alba, en mi cuerpo, los rayos ultravioletas que atravesaban mi epidermis como si fuera la capa de ozono; me descubrí sintiéndome suelo, al principio me avergoncé, pero fui asumiendo que la transfiguración era una cuestión intrínseca de los hombre sensibles, aún de aquellos que no nacimos en Flores, ni cerca…
La experiencia más increíble fue una mañana que me levanté siendo amanecer, o sea, yo era el mismísimo amanecer, eso que había deseado compartir con vos. Fue raro, era las siete de la mañana, o seis y media, y era los árboles, despidiendo esa verde aroma que solo ellos pueden (en ese momento nosotros), y a la vez, era el vendedor de diarios, anunciando que el mundo no había cambiado y que el desarme seguía siendo solo un sueño, que los viejos mártires soviéticos habían cambiado la imaginación por el poder… y que las bombas seguirían golpeando inocentes.
Esa mañana, en tiempo real, no la que era yo, me sorprendió en el cuerpo de una mujer, pero no de la manera que sabía, sino literalmente, yo era ella, o ella era yo, todavía no entiendo bien. En ella, o sea en mí cuando vi un espejo, note que tenía mis ojos, la misma tristeza, y el mismo terror al pasado, con la diferencia de que ahora atendía las mesas de un local nocturno, no importa su nombre. El yo en cuestión, se encargaba de suplir los gustos bebibles de los concurrente a aquel céntrico lugar, me descubrí haciéndolo, lo mas extraño de ese día, o de este relato que no es mas que ese día transportado al presente, teniendo en cuenta que solo somos una mueca en el devenir del universo… vuelvo, lo mas raro fue cuando me tocó atenderme a mí mismo, o en realidad a la persona que yo siempre creí ser, ese al cual afeitaba en las mañanas, en ese momento, traté en vano en pensar en mi mismo, para saber que atracción o repugnancia, me conectaba, o mejor nos conectaba a los dos yo, el habitual y el metamorfoseado, lamentablemente tuve que resignarme, ya que el libre albedrío que nos impusieron los demonios, creaba eso que llaman subjetividad, y yo no podía ser yo y no yo en el mismo momento, o por lo menos, no podía dominar los pensares y sentires de ambos … una lástima.
Como a los 25 minutos oruga me desperté, en ese local, y nunca me quedó claro si era un sueño o si Zeus me había dotado del increíble don de la metamorfosis; por lo pronto me contentaré con imaginar que todos podemos cambiar la forma en algún momento, y que quizás esa fue la intención macabra de la rubia cuando se metió en mi cuerpo y viceversa, y quizás ahí haya logrado percatarse de la imposibilidad de compartir un alma, un sueño, en dos cuerpos, y viceversa…