Salí de ronda
Con mi amigo
Caronte en su barca
Recorrimos todas
Y cada una de las penas
Brindamos con vino rancio
Por la salud de los condenados
Que reían en alaridos.
Caminamos las calles
De mi ciudad
Y no era distinto
Pero no sabían
De sus miserias
Lo que siempre es peor.
Volvía solo, como todas las veces
Con el revoque sangrando
En mis codos, mis dedos
Cantando del amor
De primavera
Que anda dando vueltas.
Y en la vereda de
Céntrica calle
Escondida tras sus
Culos de botella
Baldeaba la vereda,
Maldecía murmurando
Y dónde se ha visto
Y a donde vamos a parar
Con estos pendejos
Y que vuelvan las botas
Y buen día señora
¿Cómo le va?
Y el silencio
Y la brutal certeza
De que todo
Es relativo.
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