30.7.11

Caronte y la vieja


Salí de ronda

Con mi amigo

Caronte en su barca

Recorrimos todas

Y cada una de las penas

Brindamos con vino rancio

Por la salud de los condenados

Que reían en alaridos.

Caminamos las calles

De mi ciudad

Y no era distinto

Pero no sabían

De sus miserias

Lo que siempre es peor.

Volvía solo, como todas las veces

Con el revoque sangrando

En mis codos, mis dedos

Cantando del amor

De primavera

Que anda dando vueltas.

Y en la vereda de

Céntrica calle

Escondida tras sus

Culos de botella

Baldeaba la vereda,

Maldecía murmurando

Y dónde se ha visto

Y a donde vamos a parar

Con estos pendejos

Y que vuelvan las botas

Y buen día señora

¿Cómo le va?

Y el silencio

Y la brutal certeza

De que todo

Es relativo.


Cambios


En este momento de mi historia nuestra, no hay cosa que me guste más, que la capacidad que adquirí para transformarme, configurarme en otro ser, realizar el proceso de metamorfosis… Suena raro, pero no es tan así, tendrías que probarlo, quizás para las mentes obtusas y los refutadotes de leyendas, es solo una cuestión de múltiple personalidad, pero vos sabés que no es así… Es difícil de entender la metafísica cuando estamos tan atados a la realidad material, que no tiene ningún bendito rasgo se supra superación espiritual…

Conocí hace poco tiempo, tres días caracol para ser más preciso, el alba, en mi cuerpo, los rayos ultravioletas que atravesaban mi epidermis como si fuera la capa de ozono; me descubrí sintiéndome suelo, al principio me avergoncé, pero fui asumiendo que la transfiguración era una cuestión intrínseca de los hombre sensibles, aún de aquellos que no nacimos en Flores, ni cerca…

La experiencia más increíble fue una mañana que me levanté siendo amanecer, o sea, yo era el mismísimo amanecer, eso que había deseado compartir con vos. Fue raro, era las siete de la mañana, o seis y media, y era los árboles, despidiendo esa verde aroma que solo ellos pueden (en ese momento nosotros), y a la vez, era el vendedor de diarios, anunciando que el mundo no había cambiado y que el desarme seguía siendo solo un sueño, que los viejos mártires soviéticos habían cambiado la imaginación por el poder… y que las bombas seguirían golpeando inocentes.

Esa mañana, en tiempo real, no la que era yo, me sorprendió en el cuerpo de una mujer, pero no de la manera que sabía, sino literalmente, yo era ella, o ella era yo, todavía no entiendo bien. En ella, o sea en mí cuando vi un espejo, note que tenía mis ojos, la misma tristeza, y el mismo terror al pasado, con la diferencia de que ahora atendía las mesas de un local nocturno, no importa su nombre. El yo en cuestión, se encargaba de suplir los gustos bebibles de los concurrente a aquel céntrico lugar, me descubrí haciéndolo, lo mas extraño de ese día, o de este relato que no es mas que ese día transportado al presente, teniendo en cuenta que solo somos una mueca en el devenir del universo… vuelvo, lo mas raro fue cuando me tocó atenderme a mí mismo, o en realidad a la persona que yo siempre creí ser, ese al cual afeitaba en las mañanas, en ese momento, traté en vano en pensar en mi mismo, para saber que atracción o repugnancia, me conectaba, o mejor nos conectaba a los dos yo, el habitual y el metamorfoseado, lamentablemente tuve que resignarme, ya que el libre albedrío que nos impusieron los demonios, creaba eso que llaman subjetividad, y yo no podía ser yo y no yo en el mismo momento, o por lo menos, no podía dominar los pensares y sentires de ambos … una lástima.

Como a los 25 minutos oruga me desperté, en ese local, y nunca me quedó claro si era un sueño o si Zeus me había dotado del increíble don de la metamorfosis; por lo pronto me contentaré con imaginar que todos podemos cambiar la forma en algún momento, y que quizás esa fue la intención macabra de la rubia cuando se metió en mi cuerpo y viceversa, y quizás ahí haya logrado percatarse de la imposibilidad de compartir un alma, un sueño, en dos cuerpos, y viceversa…

29.7.11

Alas


Un día llegó para analizarlo e intentar curarlo, un grupo multidisciplinario. Cada uno respondió desde su lugar por qué el muchacho se decía enamorado:

Un médico habló no se qué cosas sobre las hormonas; un farmacéutico le quiso dar pastillas para no soñar; un psiquiatra, inhibidores sexuales; un mecánico le preguntó si al menos estaba buena; un cura le habló del pecado: un testigo de Jehová le dijo que se apure porque se termina el mundo; un periodista le preguntó qué-cómo-cuándo; un marxista le advirtió que no perdiera conciencia de clase; un tecnócrata, de qué iban a vivir; un librero le ofreció aforismos a buen precio; un psicoanalista, le explicó que esa una transferencia del deseo por la madre, mientras fumaba su pipa; un diputado le preguntó cuánto había; un kiosquero le vendió un bonobon; y un poeta… le explicó que era porque tenía alas.

28.7.11

Condena


No debe estar

En su sano vicio

El que condene

Este despertar

El que aborrezca

El cantar de albas

Aquel que ignore

Esa oscuridad…

Los mercenarios

O mercaderes

Impositivos, impíos,

Impolutos, imparciales,

Imperitos, imperiales

Que siempre arrojan

La primera mano

Sobre el inerte reo

Y esconden la piedra

En fatuas racionalidades

Palaciegas, relucientes

Que no aceptan yerros,

Dubitaciones, ni medias verdades.



Bienvenue

Buenas, aquí con ustedes, Palabras Tocantes, un proyecto literario personal en la web que deseo compartir con ustedes, tant@s como gusten de las poesías, prosemas, refelexiones y otros, que este servidor crea.
El nombre deriva del de una obra de Eduardo Galeano, llamada Palabras Andantes, y el cambio en el calificativo es porque creo que muchas veces, casi todas, para ser más vagamente preciso, las palabras tocan: tocan el alma, tocan nuestras fibras más sensibles, tocan bellas melodías en su devenir combinatorio con otras.

No quiero robar más de su tiempo, por ahora, solo doy libertad a quien le interese compartir los textos con quien le plazca, usarlos con el fin que sea, sólo mencionando el crédito necesario; igualmente, quien quiera publicar alguna obrilla literaria en este espacio, no tiene más que solicitarlo, y será bienvenido.

Salud
Adrián Pais