El día que se abolió el deseo
por mandato imperial
sus "te quiero" escucharon
fríos "gracias" de otros labios
y epifánicamente
se extinguieron
las músicas dejaron
de tener melodía
la poesía fue obligada
a decir verdades
y cada vez se pareció
un poco más
a la aritmética
a la gramática
fue más sintética
menos sangrática.
Los besos perdieron
toda su humedad,
y los coitos fugaron
por la ventana
buscaron mejores mundos
en los que los placeres
de la carne
dieran algo más
que de comer.
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