La libertad es un chiste negro
Cuando esperan tras la esquina
Los personeros de la suerte
Dispuestos a propinarnos
Un golpe de realidad
Justo en el medio
De la trompa.
Quedamos desparramados
Llenos de apariencias
Sin vernos cautivos
en esta cárcel
De malditas rutinas.
Metidos para adentro
Emprolijados de una vez
a hachazo limpio
sin crear, sin creer,
creyendo saber
y hundidos en la
más puta ignorancia
hasta que el sol ciega.
Del otro lado ellos,
Nativos de seda,
Narcotizados en su
Imbecilidad 32 pulgadas
Con sones sigilosamente
Creados para mutilar
Su alma de a poco,
Mientras, esa sonrisa
Por siempre idiota
Nos mira por arriba
Del hombro infame.

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